Memorias de un desempleado

Como habéis leído en el titular, soy un desempleado, no un parado. Parados son los que están quietos y esperan no se sabe muy bien el que… Quizás esperan un cambio, quizás esperan un autobús, quizás esperan su propia muerte. Yo en cambio he decido no quedarme parado, he decidido llamar a las puertas cerradas, hablar con todos mis contactos, retomar mi Blog, hacer deporte, leer libros, pintar cuadros, hacer la compra, limpiar la casa, ayudar a mis padres… Todo mientras espero una llamada que diga: “Mañana se incorpora Vd en nuestra empresa”.

Es la segunda vez que me he quedado sin trabajo en relativamente poco tiempo y todo se debe a esta crisis que todos entendemos pero que nadie soluciona. Unos dicen que habría que recortar a los ricos y otros a los pobres, unos dicen que ha sido la izquierda y otros dicen que ha sido la derecha. Yo creo que estos son conceptos obsoletos, pero como siempre queremos etiquetar y poner nombre a todo pues utilizamos lo que utilizaban nuestros padres antaño, conceptos de la postguerra que sirven para pelearnos unos con los otros y echarnos en cara cosas que deberíamos haber olvidado ya.

Todos formamos parte de esta crisis y todos somos culpables de ella, por supuesto unos más que otros. El caso es que nuestra sociedad y economía es plenamente capitalista y ahí es dónde nos han timado. Nos han engañado, siempre lo han hecho y siempre lo seguirán intentado porque es su negocio. Eso si, siempre se le engaña al que se deja ser engañado y algunos mortales hemos aprendido la lección.

La mayoria de la gente ha vivido por encima de sus posibilidades, yo me incluyo entre esa población. ¿Por qué? Pues porque hemos tenido sueldos dignos, hemos comprado pisos y casas, apartamentos, coches, ordenadores, joyas, smartphones, hemos viajado por el globo a golpe de Visa, dandonoslo de turistas con dinero y clase, mucha clase. Y claro, resulta que el dinero entra y sale de nuestro bolsillo con cierto control por nuestra parte… El dilema es cuando deja de entrar y de repente te dices con cara de gilipollas – ¿Cómo no me he dado cuenta de que esto podía pasar? Porque el dinero no se acaba de un día para otro, pero en unos meses la cuenta empieza a pasar frío y en un año tirita.

Siempre confías en que todo va a mejorar, en que vas a tener trabajo ya que nunca te ha faltado, ahorras algo, pero gastas más con toda seguridad, esta sociedad de consumo está hecha así. Cuanto más dinero ganas más gastas, mira a tu alrededor y compruébalo, esto es un hecho indiscutible. No sólo hemos gastado nuestro dinero un poco alocadamente, sino que encima ahora también le debemos dinero a los bancos. Ahora de repente los bancos son los malos porque nos quitan las viviendas, viviendas que hemos comprado y que nunca podremos pagar porque estuvimos locos a la hora de firmar hipotecas de 30 años o más por unas cantidades desorbitadas que nos parecían incluso gangas. No hemos dejado engañar, los bancos se han aprovechado de ello y han hecho su “Agosto”, pero porque nosotros les hemos ayudado. También hemos sido los principales especuladores del suelo, hemos comprado ladrillo porque era un negocio al alza, era una inversión… Qué equivocados estábamos, o mejor dicho, que engañados.

También es cierto que a muchos no nos quedaba otra, o comprábamos un piso o nos quedábamos en casa de nuestros padres de por vida. También podíamos haber alquilado en vez de comprarnos esas viviendas tan sumamente sobrevaloradas.

La verdad es que este sistema nos ha abierto los ojos a muchos, nos hemos dado cuenta de nuestros errores, pero también queremos que los que nos gobiernan reconozcan también los suyos. Necesitamos todos, empresarios y trabajadores coherencia y sentido común. Hay muchos casos desesperados, pero si miramos atrás muchos de estas personas presumían de tener Audis y pantallas planas y ahora me pregunto -¿Cómo hemos sido tan tontos y nos hemos dejado engañar de esta manera?

No quiero entrar en demagógias baratas sobre los buenos que son unos políticos y los malos que son otros. El caso es que las alarmas están todas en rojo y ni los ciudadanos ni los políticos nos ponemos de acuerdo para levantar este nuestro país, un país con historia, con cultura, con inteligencia, con optimismo, con alegría, con buena gente muy trabajadora que lo único que quiere es un trabajo digno por el que levantarse todas las mañanas.

No hay cosa más triste en la vida que querer trabajar y no poder, que sentirse válido y no poderlo demostrar, sentirse un profesional cada día mas desalentado, más desmoralizado, más parado.

Aunque ese buitre este rondando siempre nuestras cabezas, tenemos que levantar la mirada, echar los hombros hacia atrás y comernos todo lo que venga por delante, si algo tiene de bueno el tiempo es que pone a cada uno en su sitio y dentro de unos años estaremos todos trabajando de nuevo, por supuesto con el sacrificio de muchos, normalmente los más desprotegidos. Por el camino habrán políticuchos que querrán vendernos que nos han sacado de la crisis y el ciclo de la vida volverá a repetirse y quizás nuestro hijos y nietos pasen por lo mismo relativamente pronto. Olvidamos tan pronto lo que ha pasado a nuestros antepasados… Ellos ya han vivido y salido de situaciones como estas, incluso muchísimo peores. Esto dentro de lo cabe es alentador, no son tiempos peores a los ya conocidos y estamos mejor organizados, tenemos más medios para sacar esto adelante. Es tarea de todos llegar a este fin.

Mañana por la mañana me voy a volver a levantar de un salto, miraré las ofertas disponibles en la web, saldré a visitar algunos contactos y moveré mi trasero puerta a puerta hasta que alguien me de un puesto de trabajo. No cederé en mi empeño y estoy seguro de que lo conseguiré. Es la batalla de la vida, o sales a cazar o me temo que eres el cazado o vulgarmente llamado “parado”. Por eso yo quiero que me llamen desempleado, porque me falta un empleo, las ganas de trabajar me sobran.

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3 pensamientos en “Memorias de un desempleado

  1. Si señor asi se habla, aquí veo un tio entusiasta y nada pesimista. Espero que esto lo lea mucha gente, tanto desempleados como gente que no lo está y tengan la misma actitud que tu, Manuel.

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